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Laguna Isireri.

Los mitos de Isireri son varios pero. La versión de Luis Rivero Parada señala que Isireri era un niño de nueve años cuyo nombre significa "anguila grande" en castellano. Isireri, un día acompañó a su madre a lavar ropa a un yomomo, uno de esos lugares húmedos y fangosos que emergían por su comarca. Por la noche, al haber acabado su faena, la mujer llamó a Isireri. Pero no podía encontrarlo. “¡Isireri!... ¡Isireri!”, gritaba. Hasta que oyó la voz aterrada del infante desde el fondo del yomomo: “¡Meme Chicha!... ¡Meme Chicha! (Mamacita, mamacita)”. De pronto, nada. Cundió el silencio.

Al poco rato, la mujer miró sorprendida cómo el sitio se iba llenando de agua, mientras seguía llamando a su hijo. “¡Isireri!... ¡Isireri!” Pero nada. Isireri no respondía. Es así que corrió a su aldea y volvió con los pobladores, que no creyeron lo que vieron: el pantano se había convertido en una inmensa laguna de aguas cristalinas. Isireri no apareció nunca más y el jefe de la tribu decidió bautizar al lago con el nombre del niño. Desde ese día, Isereri se convirtió en el jichi o espíritu tutelar del cuerpo de agua y adoptó la forma de una gigante sicurí o anaconda.

Los jichis son seres cuidadores de los bosques, los animales, las plantas… Generalmente se los recrea mitad saurio y mitad culebra, y forman parte de la mitología mojeña. No obstante, Isireri parece ser más que un cuento. En San Ignacio de Mojos se relata que hace pocas décadas, un grupo de científicos que estudió la laguna Isireri, al revisar su profundidad, recolectó agua fangosa para analizarla y halló una sicurí de ojos brillantes y amarillos que fue cazada y trasladada a una universidad de la capital beniana. Al poco tiempo de lo sucedido, el lago se fue secando y los ignacianos reclamaron que la comitiva devuelva al animal a su hábitat. Tanta fue la presión, que los investigadores cedieron, sobre todo para ver qué pasaba. Grande fue su desconcierto al observar que a la jornada siguiente, el sitio había recuperado su caudal. Para muchos, esa anaconda era Isireri.


No obstante, la leyenda más conocida es la de Isireri, quien en una orilla de la laguna tiene hoy un monumento en el que se lo ve sujetando una enorme víbora. Otra versión de su historia dicta que volvió a su casa tras haberse perdido. Le contó a su madre que estuvo en un paraíso y lo habían invitado para quedarse. Para ser aceptado, debía pasar una prueba, que su madre lo encierre en un cuarto oscuro durante toda la noche, y no lo abra pase lo que pase. Ella escuchó gritos al hacerlo. Y no aguantó más. Y abrió la puerta.

Pero no encontró a Isireri, sino a una sicurí con lágrimas que brotaban de sus ojos. El animal se habría comido al niño, o Isireri se habría transformado en éste. Anaconda que después se internó en un agujero del bosque, de donde emergió agua y más agua, hasta que se conformó una laguna, la que hoy precisamente se llama Isireri.

Por Shamer haas - Comunidad: moxos
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Friday 2 october 2009 5 02 /10 /Oct /2009 16:01
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